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Los intentos fallidos por mejorar la educación en las décadas recientes plantea una pregunta importante: Con tanta atención en mejorar la calidad de la enseñanza, con miles de millones que se gastan cada año en remediar la situación, ¿por qué ha habido tan poca mejoría?

Hay una respuesta y es bastante sencilla, estos esfuerzos se han dirigido a resolver problemas equivocados.

En la raíz de los fracasos educacionales hay una situación fundamental que se ha pasado por alto casi de manera universal: Nunca se ha enseñado a los estudiantes cómo aprender.

Se obliga a los estudiantes a ir a la escuela durante años y a estudiar los temas básicos sin nunca antes haberles enseñado cómo aprender esos temas. Según crecen, confrontan áreas de estudio más y más complejas, sin nunca haber aprendido cómo aprender.

Aprender cómo aprender ha sido el ingrediente vital que al omitirse, ha obstaculizado todos los campos de estudio. Pone trabas, tanto a los niños en la escuela como a la gente en la vida.

Sin saber cómo aprender lo que están estudiando, la mayoría de los estudiantes ven la educación como un proceso exasperante y difícil.

Nunca llegan a adquirir la capacidad para aprender algo con rapidez, certeza y facilidad. Otros, que aparentemente tienen menos dificultad al estudiar, ven que son incapaces de poner en práctica lo que han leído.

En el mundo moderno, es una realidad que cualquiera que forme parte de un cuerpo laboral, tanto en el piso de una fábrica como en la suite ejecutiva, debe tener capacidad para asimilar información importante, retenerla y luego aplicarla. Este proceso, ya sea formal o informal, es lo que se entiende por "estudio".

L. Ronald Hubbard reconoció las fallas de la educación y del entrenamiento modernos en 1950, muchos años antes de que las historias de horror sobre la educación, empezaran a aparecer en la primera plana de los periódicos.

Su investigación extensa sobre los problemas para enseñar a las personas le condujo a un descubrimiento notable y a la primera comprensión completa de las barreras reales que se oponen al aprendizaje efectivo. A partir de esto, el Sr. Hubbard desarrolló una tecnología precisa sobre cómo aprender cualquier tema, una tecnología que asegura que una persona no sólo captará por completo lo que está estudiando, sino que pondrá en práctica, en forma competente en su trabajo y en la vida, lo que ha estudiado.



En un proyecto en Brixton, Ingaterra (un sitio alrededor de Londres), se puso a estudiantes de entre 8 y 13 años en un curso sobre destrezas de lectura preparado especialmente y basado en la tecnología de estudio de L. Ronald Hubbard. El curso tenía como objetivo encontrar palabras mal entendidas en los estudios que llevaban a cabo en esos momentos. Cada estudiante hizo el curso en 10 días, estudiando de 8 a 10 horas diarias. Básandose en test de lecturas estándar, los estudiantes que llevaron a cabo este curso, ganaron un promedio de 1.3 años con respecto a la edad en que se aprende a leer. En el mismo período, un grupo de control (estudiantes que no tomaron el curso) descendieron, de hecho, ligeramente en su destreza para leer y perdieron un promedio de 0,003 años a ese respecto, lo que se puede atribuirse a palabras mal entendidas.


Estos importantes descubrimientos llegaron a ser conocidos como "tecnología de estudio", y son el primer paso funcional para enseñar a las personas exactamente cómo aprender. La tecnología de estudio ayuda a cualquier persona a aprender cualquier cosa. Se usa en todas las iglesias, misiones y grupos de Scientology; se usa también de manera generalizada fuera de la Iglesia, en escuelas y negocios. La tecnología de estudio abre la puerta al entrenamiento eficaz y hace posible elevar la calidad general de la educación hasta nuevas alturas.

La tecnología de estudio se basa en leyes que son el fundamento de todo aprendizaje. Describe las barreras que bloquean la capacidad de la persona para captar información y provee metodologías precisas para superar esas barreras.

La tecnología de estudio se ha puesto a prueba de manera extensa y se ha demostrado que logra resultados uniformes y constantes, dondequiera que se ha aplicado. Dado que se basa en fundamentos comunes a todas las personas, penetra cualquier línea económica, cultural o racial y todos pueden usarla, sin importar la edad. Es muy efectiva, tanto en las oficinas ejecutivas de consorcios internacionales como en los salones de clase de las escuelas elementales.

Estudiantes de todas las edades han logrado mejorías excepcionales en su nivel de lectura, comprensión, vocabulario y matemáticas cuando se les ha instruido en la tecnología de estudio. Un estudio de Los Ángeles mostró una ganancia promedio de 1,8 años en vocabulario y comprensión después de sólo 10 horas de clases particulares con la tecnología de estudio. Otro estudiante ganó la casi increíble cifra de 5 años y 9 meses en las calificaciones de su examen después de 20 horas de instrucción. Todos los profesores relacionados con este estudio informaron también acerca de una mejoría general en la capacidad de sus estudiantes para aprender y leer, al igual que una ganancia inesperada en su comportamiento general, como resultado directo de la tecnología de estudio.

Un estudio en Arizona puso a prueba a los estudiantes después de haber iniciado un año escolar y seis meses después. Los profesores usaron la tecnología de estudio al dar la clase, mientras duró dicho estudio. Se llevaron a cabo tests estándar de lectura y mostraron una ganancia promedio de dos años, en comprensión y vocabulario. Esto es cuatro veces la ganancia esperada y un logro extraordinario considerando que la instrucción individual no era parte del estudio.

En Sudáfrica se entrenó en tecnología de estudio a un grupo de estudiantes de escuela secundaria de un estrato económico bajo; al final del año escolar consiguieron 91 por ciento de aprobados en el examen del Departamento de Educación del país. Un grupo de control, que no se entrenó de esta forma, tuvo un porcentaje del 27 por ciento de aprobados en el mismo test.




Comparación de calificaciones de aprobados en los exámenes del Departamento de Educación de Sudáfica, entre un grupo de estudiantes de la escuela secundaria a quienes se enseño la tecnología de estudio de L. Ronald Hubbard, y un grupo de control.

Los números recopilados de todos estos y otros muchos estudios similares se traducen, realmente, en enseñanza efectiva para los jóvenes y seguridad de que llegarán a la edad adulta confiados y seguros de sí mismos con las destrezas de aprendizaje que usarán todos los días de su vida.

Muchos principios y procedimientos constituyen la tecnología de estudio, pero sólo se requiere una breve exposición de algunos de los más básicos para dar una idea de lo que es y lo que puede llegar a lograr.




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